Yin'ying

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miércoles, 7 de octubre de 2015

Con Resaca y sin créditos. [Yin'ying I]

-¡Yin’ying!¿Renovaste los contratos de mantenimiento con los del Hangar 44?- La voz, distorsionada por el intercom de la nave, sacó a la twi’lek de su sueño, arrojándola a los brazos de la resaca vengativa.
- Joder… Matrix… ¿No tienes que ir a alinear tus circuitos o algo? –Yin’ying gruñó una maldición ininteligible y retrepó al catre de su cabina mientras se preguntaba qué hacía durmiendo en el suelo.
- Llevas durmiendo doce horas. Las facturas no se pagan solas. No puedes permitirte perder contratos ni saltarte pagos con los proveedores. Si la Campanilla vuelve a averiarse… - la voz levemente átona y con un timbre impaciente de la ciborg reverberó de nuevo en el cono auditivo de la twi’lek de piel turquesa.
- Pues me las arreglaré como la otra vez…
- La última vez tenías mejores amigos y mejores contratos. Ponte en marcha Yin. A no ser que prefieras iniciar una poco prometedora carrera como bailarina exótica y cobrar en moneda de un crédito.
La twi’lek volvió a dejarse caer sobre la cama deshecha, bufó, se estiró… y tras dedicar un tiempo a pensar en puyas con que contestarle a Matrix la próxima vez se incorporó con una voltereta y se metió en la ducha de vapor.

Veinte minutos mas tarde entró en el puente de la vetusta nave y se dejó caer en el sillón del piloto. Matrix, la ciborg humana de ochenta años que ejercía de co-piloto, mecánico, agenda parlante y tía-abuela a ratos la miró de reojo con sus implantes oculares destellando. Tenía el pelo corto, blanco y muy corto, sus ojos habían sido sustituidos por dos avanzados procesadores de imagen que sobresalían de su rostro dándole un inquietante aspecto bio-mecánico. Estaba enfundada en un servo-traje que hacía las funciones de armadura ligera y exo-musculatura de asistencia. Su voz era átona en ocasiones, pero aún recordaba como darle ese tono maternal irritante que tanto detestaba Yin’ying.
-      ¿Y bien? – Preguntó al fin Yin, tratando de fingir que ignoraba esa penetrante mirada cibernética en su nuca.
-      Tenemos dos opciones. Aceptar esos contratos basura de transporte de pasajeros “incómodos” con los riesgos que eso implica dada la situación actual…
-      O volver a trabajar para los mandalorianos. –Terminó Yin por ella.
-      Se dice Mando’ade. Parece mentira que seas tu la que se relaciona tan bien con ellos.
-      Eso se lo debo a Rash. –Murmuró la twi’lek con el rostro ensombrecido.
Matrix la observó procesando rápidamente su lenguaje corporal. Atacó antes de que la nostalgia volviera a llevarse el sentido común de su protegida.
-      Bueno, pues llamemos a Crysta y aceptemos su oferta. La Gran Caza está a punto de empezar y necesitarán ojeadores de nuevo. Además, los aspirantes ofrecerán buenas pagas por soporte y ayuda.
-      Ya te lo dije Matrix, el cazador que se apunte sin tener un equipo de soporte ya contratado es cadáver, idiota o las dos cosas juntas, no me interesa.
-      Oh vamos, sabes que muchos se apuntan para ver si pasan la primera ronda y luego conseguir patrocinadores.
-      Pfff… aficionados.
-      Llámala. –insistió Matrix, es bueno que mantengas los contactos con ellos Yin. Por mucho que te cueste admitirlo, te ganaste su respeto.
-      Y un mote.
-      A mi me gusta como suena Yin’ying.
La twi’lek de piel turquesa sonrió levemente mientras enviaba un mensaje a la Orientadora de Aspirantes, Crysta. Luego contempló su reflejo en los cristales de frente a ella, unos ojos verdes como gemas le devolvieron la mirada. Su rostro se había afilado estos últimos meses tras lo de Rash, había perdido peso y sueño. Se pasó una mano por el lek derecho, tatuado con ondas en diferentes tonos de gris, y lo envolvió distraída alrededor de su cuello en un gesto de consuelo. Finalmente inspiró y sonrió a Matrix.
-      Calcula ruta a Dromund Kaas, Matrix, vamos a patear unos cuantos culos de novatos y advenedizos.
-      Menos patear culos y mas hacer tu trabajo, Yin.
-      Bah, eres una profana, no se puede hacer bien un trabajo sin dominar el excelso arte del pateo profesional de culos.

Matrix sonrió de medio lado e introdujo las coordenadas en el ordenador de navegación. La nave arrancó motores con una protesta y se lanzó al hiperespacio.

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