-¡Yin’ying!¿Renovaste los contratos de mantenimiento con los
del Hangar 44?- La voz, distorsionada por el intercom de la nave, sacó
a la twi’lek de su sueño, arrojándola a los brazos de la resaca
vengativa.
- Joder… Matrix…
¿No tienes que ir a alinear tus circuitos o algo? –Yin’ying
gruñó una maldición ininteligible y retrepó al catre de su cabina mientras
se preguntaba qué hacía durmiendo en el suelo.
- Llevas durmiendo
doce horas. Las facturas no se pagan solas. No puedes permitirte
perder contratos ni saltarte pagos con los proveedores. Si la
Campanilla vuelve a averiarse… - la voz levemente átona y con un
timbre impaciente de la ciborg reverberó de nuevo en el cono auditivo
de la twi’lek de piel turquesa.
- Pues me las
arreglaré como la otra vez…
- La última vez
tenías mejores amigos y mejores contratos. Ponte en marcha Yin. A no
ser que prefieras iniciar una poco prometedora carrera como bailarina
exótica y cobrar en moneda de un crédito.
La twi’lek volvió
a dejarse caer sobre la cama deshecha, bufó, se estiró… y tras
dedicar un tiempo a pensar en puyas con que contestarle a Matrix la
próxima vez se incorporó con una voltereta y se metió en la ducha
de vapor.
Veinte minutos mas
tarde entró en el puente de la vetusta nave y se dejó caer en el
sillón del piloto. Matrix, la ciborg humana de ochenta años que
ejercía de co-piloto, mecánico, agenda parlante y tía-abuela a
ratos la miró de reojo con sus implantes oculares destellando. Tenía
el pelo corto, blanco y muy corto, sus ojos habían sido sustituidos
por dos avanzados procesadores de imagen que sobresalían de su
rostro dándole un inquietante aspecto bio-mecánico. Estaba
enfundada en un servo-traje que hacía las funciones de armadura
ligera y exo-musculatura de asistencia. Su voz era átona en
ocasiones, pero aún recordaba como darle ese tono maternal irritante
que tanto detestaba Yin’ying.
-
¿Y bien? – Preguntó al fin Yin, tratando de fingir que ignoraba
esa penetrante mirada cibernética en su nuca.
-
Tenemos dos opciones. Aceptar esos contratos basura de transporte de
pasajeros “incómodos” con los riesgos que eso implica dada la
situación actual…
-
O volver a trabajar para los mandalorianos. –Terminó Yin por ella.
-
Se dice Mando’ade. Parece mentira que seas tu la que se relaciona
tan bien con ellos.
-
Eso se lo debo a Rash. –Murmuró la twi’lek con el rostro
ensombrecido.
Matrix la observó
procesando rápidamente su lenguaje corporal. Atacó antes de que la
nostalgia volviera a llevarse el sentido común de su protegida.
- Bueno, pues llamemos a Crysta y
aceptemos su oferta. La Gran Caza está a punto de empezar y
necesitarán ojeadores de nuevo. Además, los aspirantes ofrecerán
buenas pagas por soporte y ayuda.
- Ya te lo dije Matrix, el cazador
que se apunte sin tener un equipo de soporte ya contratado es
cadáver, idiota o las dos cosas juntas, no me interesa.
- Oh vamos, sabes que muchos se
apuntan para ver si pasan la primera ronda y luego conseguir
patrocinadores.
- Pfff… aficionados.
- Llámala. –insistió Matrix, es
bueno que mantengas los contactos con ellos Yin. Por mucho que te
cueste admitirlo, te ganaste su respeto.
- Y un mote.
- A mi me gusta como suena Yin’ying.
La twi’lek de piel
turquesa sonrió levemente mientras enviaba un mensaje a la
Orientadora de Aspirantes, Crysta. Luego contempló su reflejo en los
cristales de frente a ella, unos ojos verdes como gemas le
devolvieron la mirada. Su rostro se había afilado estos últimos
meses tras lo de Rash, había perdido peso y sueño. Se pasó una
mano por el lek derecho, tatuado con ondas en diferentes tonos de
gris, y lo envolvió distraída alrededor de su cuello en un gesto de
consuelo. Finalmente inspiró y sonrió a Matrix.
- Calcula ruta a Dromund Kaas,
Matrix, vamos a patear unos cuantos culos de novatos y advenedizos.
- Menos patear culos y mas hacer tu
trabajo, Yin.
- Bah, eres una profana, no se puede
hacer bien un trabajo sin dominar el excelso arte del pateo
profesional de culos.
Matrix sonrió de medio lado e introdujo las coordenadas en el
ordenador de navegación. La nave arrancó motores con una protesta y
se lanzó al hiperespacio.
Un blog para relatos de ciencia ficción al mas puro estilo Space Opera. Lo inauguro con un espíritu puramente lúdico para dar luz a decenas de personajes que hasta hoy vivían únicamente en mi memoria oculta. Gracias a ti, navegante, por descubrirlo, gracias a ti por leerlo.
Yin'ying
miércoles, 7 de octubre de 2015
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